Cassalla Ferri mini 5 cl - Anís seco valenciano 50% vol.
Cassalla mini de 5 cl: el anís seco valenciano en monodosis
En la Comunidad Valenciana la cassalla no necesita presentación. Es el aguardiente anisado seco que se pide en la barra sin adjetivos, el que aparece en el cremaet después de comer y el que lleva décadas acompañando fiestas, romerías y sobremesas largas. Destilerías Ferri, casa histórica valenciana, la presenta ahora en el formato más práctico posible: el botellín de 50 ml.
Son 5 cl de producto a 50% vol., exactamente el mismo destilado que va en la botella grande. Incolora, aroma directo a anís verde, entrada amplia y final seco y prolongado. No lleva azúcar añadido, y esa es la diferencia de fondo con los anises dulces: aquí no hay caramelo que suavice, hay anís.
El botellín es de PET, no de vidrio, y ese detalle lo cambia todo en el uso real. No se rompe, pesa un tercio de lo que pesaría en cristal y se puede llevar donde el vidrio está prohibido: piscina, playa, camping, recinto de conciertos, campo de fútbol, autobús de peña. Es el formato que resuelve las fiestas de pueblo sin cristales por el suelo.
En hostelería es un producto de barra rápida. Sale frío del cubo, se sirve sin medidor y cada botellín equivale exactamente a un chupito, así que la merma del servido libre desaparece y el escandallo deja de ser una estimación. En minibar de hotel y en carro de catering funciona por la misma razón.
Y como detalle de regalo tiene salida propia: bodas, comuniones, bautizos, cestas de Navidad y despedidas. Un producto local, reconocible y con precio de unidad muy contenido, que además se agrupa fácilmente en cajón para cantidades grandes.
Se toma muy fría, directa del congelador, o del tiempo después de comer. Con café solo es la base del cremaet valenciano, flambeada con azúcar, canela en rama y piel de limón. En coctelería sustituye al pastis cuando se busca un anisado que no aporte dulzor a la mezcla.
Elaborado por Destilerías Ferri en la Comunidad Valenciana. Venta prohibida a menores de 18 años.
De dónde viene la cassalla mini y cómo se sirve
El término cassalla procede de Cazalla de la Sierra, el municipio sevillano que abastecía de aguardientes anisados al levante peninsular hace más de dos siglos. La palabra viajó con el producto y se quedó en tierras valencianas, donde acabó designando algo propio: un aguardiente de anís seco, de graduación elevada y sin azúcares añadidos, que poco tiene que ver con los anises dulces del resto del país.
Ferri elabora el suyo a partir de alcohol de origen agrícola aromatizado con anís verde y matalahúva, sin edulcorar en ningún momento del proceso. De ahí su transparencia absoluta y su comportamiento en boca, seco de principio a fin. Si se le añade agua o hielo aparece el efecto louche, ese enturbiamiento lechoso que solo se produce cuando hay aceites esenciales de anís de verdad y no aromas incorporados después.
Ficha técnica: volumen neto 50 ml (5 cl); graduación 50% vol.; categoría aguardiente de anís seco; envase PET transparente irrompible con tapón de rosca precintado; elaborador Destilerías Ferri; origen Comunidad Valenciana; conservar en lugar fresco y seco, sin refrigeración; sin fecha de caducidad por su graduación, aunque se recomienda consumir en un plazo de dos años para conservar el aroma en plenitud.
Sobre la temperatura de servicio conviene ser preciso, porque marca la diferencia entre un producto agradable y uno agresivo. A 50 grados de alcohol, servida del tiempo, la cassalla resulta dura en boca. Sacada del congelador, en cambio, la viscosidad aumenta, el alcohol se contiene y aparece limpio el anís. Ese es el motivo por el que en las barras valencianas la botella vive dentro del arcón, no en la estantería.
El uso más extendido sigue siendo el cremaet, y merece explicarse bien porque casi siempre se hace mal. Se calienta la cassalla en el vaso con azúcar, un trozo de canela en rama y una tira de piel de limón, se prende y se deja arder hasta que el azúcar se disuelve y el alcohol baja. Solo entonces se añade el café solo, bien cargado, por el borde. Si se echa el café antes de que baje la llama, el resultado es alcohol crudo con café, no un cremaet.
Más allá de eso, funciona como digestivo después de arroces y guisos contundentes, entra en la elaboración de mistelas caseras y se usa en repostería valenciana para mojar bizcochos y aromatizar cremas. En coctelería contemporánea aporta el perfil anisado sin el azúcar de los licores dulces, lo que permite ajustar el dulzor de una mezcla por separado.
El formato monodosis tiene además una ventaja poco comentada: permite probar el producto sin comprometerse con una botella entera. Para quien no conoce la cassalla, es la manera lógica de acercarse a ella; para quien ya la conoce, la forma de llevársela a sitios donde una botella no pinta nada.
Producto destinado exclusivamente a mayores de 18 años. No apto para embarazadas. Consuma con moderación.
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